Mercedes llega a mi hecha un mar de lágrimas. Es soltera, profesional, graciosa pero con una tristeza que ocultaban sus ojos color miel. Había salido por dos ocasiones con “un tipo del cual me asfixié” y del cual no sabia nada desde hacia 3 semanas. A pesar de sus múltiples intentos porque la relación avanzara, nada era suficiente como para lograr el acercamiento de su nueva conquista. ¡Es que siempre me pasa lo mismo! Cuando me gusta alguien no logro retenerlo. ¡Y tantos enamorados y hombres que dan la vida por mí! ¿Pero por qué tengo que enamorare de quien no se enamora de mí? ¡Eso es lo me indigna, me da rabia!
Durante su narración, el llanto, el dolor, la rabia y la tristeza se apoderaban de ella. Y es que con cada fracaso revivía de nuevo el duelo anterior no resuelto. Y son duelos que pueden venir desde el vientre de nuestras madres o desde que éramos niñas. Detrás de estas historias siempre hay una programación negativa que nos gobierna inconscientemente, y dentro de la de Mercedes habían afirmaciones como estas: No merezco ser amada, nunca seré feliz, todos los hombres son iguales, no hay hombres fieles, hay que ser bien mala con ellos para que se enamoren de una, a los hombres solo les interesa el sexo, nunca voy a obtener el amor de nadie que me interese, los hombres son unos mentirosos… en fin toda una carga de veneno para su interior. Y con esta programación sobre el amor y las relaciones, yo me pregunto: ¿Puede alguien así obtener el amor de una persona que la valore? Jamás.
A veces se cometen tantos errores tratando de impresionar al otro. O nos hacemos tantas ilusiones sin una base de conocimientos suficientes. Cuando entra el enamoramiento a nuestro interior, viene acompañado de unos espejuelos muy oscuros (es parte del engaño) de tal manera que no nos permite ver mas que lo que nos conviene ver en ese momento. Pero resulta que esto no garantiza el que la otra persona esté sintiendo lo mismo. Con cada fracaso, con cada desilusión, confirmamos nuestras deficiencias y nos auto-castigamos y muchas veces desplazamos todo ese resentimiento hacia otras personas que no tienen nada que ver con lo que nos hizo aquel de quien nos enamoramos ciegamente.
Por otro lado, el hombre viene provisto de unos recursos que les permiten gozar, disfrutar y no comprometerse o involucrarse sentimentalmente. No hay ninguna formula que sirva para protegernos de no quedar enganchadas en esa primera salida. Todos los hombres y todas las circunstancias son diferentes y, por lo tanto, es difícil saber a ciencia cierta, que cosas será lo que atraerá la atención y el interés de ese hombre. Pero como regla general, en las primeras salidas confórmate con: Escuchar, observar y pasar un rato agradable, sin grandes expectativas.
December 14, 2009 at 3:13 am |
Like it!!!
February 8, 2010 at 2:51 am |
me gusta esta historia antes me pasaba eso…!!!