Viviendo con un hombre violento

Me decido a escribirle porque me siento atrapada en mi propia indecisión. Por mucho tiempo he estado al borde de romper mi matrimonio pero algo me detiene. A veces pienso que soy la culpable de que él me maltrate emocionalmente. A veces me ha empujado o me ha estrellado contra la pared, pero no me ha pegado directamente. Llevamos 6 años de casados, 2 niños de 5 y 2 años. Ellos han visto todo esto y a diario escuchan nuestras discusiones y peleas. Uno de ellos es muy rebelde y la otra muy temerosa y apegada a mí. Mi esposo siempre ha sido de un carácter muy fuerte, como todos los hombres en su familia. Su padre era un alcohólico que insultaba a todo el mundo cuando tomaba. Mi esposo le gusta tomar, pero su conducta es igual con o sin alcohol. A veces me da mucha pena porque sé que tuvo una niñez triste, pero no sé como ayudarlo. Qué puedo hacer. Me siento muy deprimida y no siento motivación para nada.

Estás viviendo con un agresor que tiene pocas posibilidades de cambiar. Si continuas aceptando este estilo de vida te convertirás en una más de las que fortalecen y perpetúan la conducta agresiva de algunos hombres. Me atrevería a asegurar que este hombre fue dándote indicios de violencia desde el comienzo de la relación, cuando aun eran novios (infidelidades, celos, tratando de controlar tus amistades, la ropa que usabas, los lugares a visitar, llamadas recibidas, etc.). Estos son indicios que en la etapa del enamoramiento pasan a ser una muestra más del “amor” y lo “importante” que eres para él. Una cosa lamentable es que estén envueltos dos niños a los cuales ustedes les sirven de modelo. Y cada uno de ellos está jugando un rol diferente en el sistema familiar; mientras el niño oculta su miedo detrás de un comportamiento desafiante y oposicional, la niña asume un papel de sumisión, pero ambos tienen un componente en común: MIEDO. La idea que ellos se van formando acerca de ellos mismos y del mundo depende de lo que ustedes les estén ofreciendo en el ámbito familiar. Y cuál es el mensaje que les están transmitiendo? –No puedo confiar en nadie; soy un estorbo, no soy merecedor de nada; a través de la violencia puedo conseguir poder-.

Si hay una palabra que caracteriza al hombre que maltrata a su mujer, esa palabra es SOMETIMIENTO. Cuando la mujer se niega a ser dominada, entonces el agresor justifica su conducta diciendo que “ella es la culpable de que yo me altere”, o “es que ella me provoca”. Y lo dice tantas veces que la mujer termina por creerlo. Esto trae como resultado que el agresor va a continuar tratando de someterla, menospreciarla, manipularla, amenazarla, humillarla e incluso pegarle. Sea cual sea la táctica empleada, el propósito sigue siendo el mismo: Lograr que ella haga aquello que él quiere.

Dependiendo de los riesgos en los que se vea envuelto el agresor, este puede decidir hacer ciertos cambios. A veces pequeños, es decir, deja de emplear la violencia física, pero sigue dominando y maltratando de muchas otras maneras. También puede haber un cambio grande, es decir, este cambia algo más que su comportamiento violento: Ocurre cuando cambia lo que piensa, lo que siente y lo que quiere. Pero lamentablemente son muy poquísimos los hombres agresivos que realmente desean cambiar y que están dispuestos a buscar ayuda.

No trates de hacer un trabajo que solo el interesado puede hacer. Las personas que emplean la violencia son las únicas responsables de esa violencia y las razones que dan para emplearla no les vuelve menos responsables. Tampoco vuelve la violencia menos destructiva.

Estos hombres regularmente vienen de sistemas familiares en los que de una u otra manera se ejerció poder a través de la violencia; hombres con muchas carencias a nivel afectivo y con grandes vacios emocionales, pero esto no los libra de culpa ni justifica el que tenga la mujer que permanecer bregando con una situación que no es su responsabilidad. Los niños y jóvenes que ven a su padre abusar verbal, física y emocionalmente de su madre son más propensos a abusar de las mujeres hasta convertirse en misógenos.

El intento de alcanzar y mantener el poder es un proceso cíclico, es decir, sucede una y otra vez y lamentablemente un hombre nunca va a cambiar mientras siga caminando en círculo. (Tensión, violencia y luna de miel – tensión, violencia y luna de miel – tensión, violencia y luna de miel).

No aferrarse a algo que no vale la pena y seguir adelante, por difícil que parezca, es la única manera de respetarse a uno mismo y disfrutar de cierta paz mental.

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One Response to “Viviendo con un hombre violento”

  1. Pearl Says:

    Bueno, si ella despues de tener su primer hijo no lo dejó, es poco probable que lo haga ahora. Como dice un dicho ‘el pasmo con tiempo tiene remedio’… yo pasé por una situación similar y salí de ella con dos meses de embarazo.
    Suerte para ella, y ojala Dios le de la fortaleza y determinación para salir de esa relación, no tanto por ella; pero por sus hijos

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